miércoles 11 de enero de 2012

Miedo y asco enmiputacasa.

Últimamente me divierto leyendo comentarios hirientes de otras personas. Así me siento arropada, no soy la única que odia al mundo. Y no me animo a engrosar la lista de escritores rencorosos con su vida y alrededores. Será que estoy perdiendo facultades. O que ya ni eso me descarga. O que no se me ocurren palabras suficientemente desagradables que decir. O que si empiezo a decirlas, me asustaré de mi misma, y de lo detestable que puedo llegar a ser.
Así que nada, voy a seguir a ello.

lunes 2 de enero de 2012

Aferrándome al “más vale tarde que nunca”; que suele ser guía para muchas de mis actuaciones vitales; me hallo aquí, queriendo despedir el año.

No es que sea mucho lo que tengo que decir, pero su expresión se torna imperativa a mi juicio.

Querido 2011, has sido un año agridulce.

Has sido un buen año en lo académico, e incluso mejor que eso, aunque no se me ocurre una palabra certera para describirte.

Sin embargo, has sido un año horrible en lo personal. Ahora sí, podría decir, el peor de mi vida.

No le voy a echar la culpa al año; pero si no la tiene él, ¿quién la tiene?

Para no ahondar en el tema, me escudaré en otra muestra del refranero: “no se debe hablar mal de los muertos”. Por ello, desaparecido 2011, no haré más mención al respecto.

Después de la recopilación, se suele dar paso a los propósitos. A los buenos, claro. Los malos son secretos, se fraguan en lo más recóndito del silencio.

Pero, querido 2012, su antecesor no me ha dejado fuerzas para alimentar mi voluntad, de forma que pueda mirar al futuro con un puñado de loables intenciones a realizar.

Así que, no sé, pruebe simplemente a olvidarse de mí. Lo único que le pido es que no me haga sufrir.

Déjeme que me reconstruya, apárteme a un lado, olvídese de este semoviente apático; hasta que haya vuelto a conformarme en alma sólida.

No quiero parecerle catastrofista, pero echo de menos ser yo misma, casi no me encuentro entre todos mis pedazos. Y, al fin y al cabo, he pasado toda la vida con mi persona, y se hace muy raro no tenerla. O tenerme a trozos. Ser intermitente. Sentirme sesgada, menguada, parcial.

Simplemente, déjeme, que del resto me encargaré yo.

En fin, ya está. Adiós 2011, te recordaré para siempre.

martes 26 de julio de 2011

Nueva York

Estoy en Nueva York. Llevo un par de semanas aquí.
Tenía que decirlo en alto para poder asimilarlo. I'm in the city, yes I am.
Y ya he sobrevivido a una ola de calor y a varias tormentas de verano.
Me siento más... ¿neoyorquina?

viernes 10 de junio de 2011

Fade to black.

No sé si darte las gracias o si echarte esto en cara. Pero lo cierto es que llevaba mucho tiempo sin llorar. Y no era por falta de ganas, ha habido muchas veces en las que un ejército de lágrimas se ha quedado al borde de los párpados; pero no terminaban de caer, y eso me daba rabia. Tenía ganas de llorar a mares y luego quedarme en paz, saborear la calma tras la tormenta.

Pero no podía. Temía haberme vuelto demasiado fuerte, tan dura como quiero aparentar.

Tenía miedo de no poder descargarme de toda esta tensión y de toda esta mierda que amenaza con ahogarme de la forma más cruel que se le ocurra al destino.

Entonces te has marchado. Y me has dejado sola, inmersa en la pesadumbre que arrastrabas contigo, has preferido abandonarla conmigo.(No te culpo, probablemente yo haría lo mismo si pudiese.) Sí, al vacío de tu ausencia se le ha sumado un deje de tristeza que flotaba en el aire, y que, al parecer, ha decidido asentarse sobre mi persona.

Soy tan estúpida. No he podido soportarlo. Y he notado una solitaria lágrima abriéndose paso por el rabillo del ojo derecho, que ha dejado atrás para trazar una cóncava trayectoria hasta mi barbilla. Allí, ha desaparecido con un rápido movimiento de la manga del jersey.

Una lágrima. Un triste y solitaria lágrima, eso es todo lo que he conseguido.

Así que no sé qué te diría exactamente. No sé si sentirme satisfecha o alarmantemente inútil. O si simplemente debería reconocerme como una imbécil y … no sé. Porque si supiese qué hacer ya lo habría hecho.

Por lo que, a falta de una mejor solución, he decidido escuchar a Dire Straits, Fade to Black. Porque revolcarme en mi propia mierda parece que es lo que mejor se me da, o lo que me resulta más satisfactorio.



PD: He cambiado la imagen del blog. Me había aburrido de mi morado oscuro y negro. Creo que me arrepentiré de esto.

domingo 5 de junio de 2011

Entre el tormento y el éxtasis.

Esto es lo más parecido que conozco a una mala adicción. Este sentimiento entre el éxtasis y la negación cuando la cordura asoma. No puede ser sano. No es sano, seamos sinceros, no quiero atenuarlo con falsos condicionales. Al menos, no ahora.

Y si he de ser sincera, y puesto que no va a tener más repercusión que un par de párrafos, lo seré; sólo me doy cuenta de mi situación en los momentos como éste. Momentos, digamos, de tormento, ¿por qué no? Por hacer un guiño muy diluido a los cinéfilos.

Dispuesta a vaciar el tintero, admitiré de paso que lo que ves no es cierto. Ni soy valiente, ni tan resuelta como tú imaginas. Y además siempre termino personalizando todos mis textos. Es una táctica cobarde, la válvula de escape para mantener mi estabilidad mental; sin tener que enfrentarme a mis miedos.

Sí, tengo miedo. Por eso prefiero quedarme aquí quietecita, decidida a ser sólo parcialmente feliz. Es mejor eso que nada. El vacío asusta mucho más que el mero sentimiento de falta de plenitud anímica. Y bueno, eso es lo que me pasa.

No puedes culparme, tú tampoco haces nada por evitarlo. Y me he convencido de que es por el mismo motivo que yo. Tal vez me engañe, pero el efecto placebo me ayuda a continuar.

Sino, tendría que desengancharme, y al fin y al cabo, esto es una adicción para mí; y ni siquiera he conseguido dejar de fumar, ¿cómo voy a dejar esto? Imposible.


PD: Paso de sutilezas en el título, lo sé. Pero nunca sé titular lo que escribo, así que lo he solucionado por la vía fácil.

viernes 18 de febrero de 2011

Sinatra.

Y he pensado, todo esto son prototipos, estereotipos, arquetipos. Pero, ¿a quién no le gusta Nueva York?

Así que he pulsado abortar misión, o borrar todo, lo mismo es.

And I’ve thought, I want to be a part of it, New York, New York.

sábado 22 de enero de 2011

Sequedad sentimental.

A veces pienso que si hubiese sido una planta no hubiese necesitado agua para vivir. O pocas dosis. Un puto cactus. Sí, supongo que soy el equivalente humano a un puto cactus. Y no porque beba poca agua, claro está. Cada uno se adapta a su entorno, ¿no? Y yo soy así de seca.